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ROBERTO REYES

Mi Nombre Roberto Antonio Reyes, 44 años, Casado con Brenda María Altamirano Obando, tenemos 3 hijos, 19 años de matrimonio.

Vengo de una familia de padres separados, padre alcohólico y con mucho maltrato físico y psicológico.

Conocí a mi mama a la edad de 10 años  Llegamos al encuentro de Unidos por Siempre, en noviembre del 2008, llegamos como matrimonio a jugarnos la última carta, pero en lo personal llegue con mucho odio en mi corazón, llegue odiando a mi madre, a mi esposa y lo peor de todo me llegue odiando a mí mismo.

Yo le dije a mi esposa que si esto no funcionaba pues no quedaba más que el divorcio, según nosotros el problema principal era la parte económica, la acusaba a ella de tener la completa culpa de la situación económica que estábamos viviendo.

Por la gracia de DIOS, caminamos un año después del encuentro.

En Diciembre del 2009, ella  confiesa haber cometido adulterio, esta confesión me hace retroceder completamente lo poco que había avanzado en ese año.

Comienzo a pelear y a reclamarle a DIOS, y al mismo tiempo pasa un periodo de aproximadamente 4 meses que yo  ofendía a mi esposa, baje el rendimiento en mi trabajo, pero también en esos 4 meses el señor me hablaba a cada momento, se hacía valer de todos los medios posibles para decirme PERDONA, PERDONA, PERDONA.

Yo  oía a DIOS, pero no lo escuchaba, me culpaba por todo lo sucedido, culpaba  a mi esposa y también culpaba a DIOS.

En esa etapa le rogué, le suplique y rete a DIOS diciéndole que si de verdad existía me quitara la vida.

Pero aun con todas mis blasfemias  y mis luchas la mano del señor siempre estuvo sosteniéndome, durante ese proceso mi esposa no cesaba de orar y de ayunar.

Hasta que un día  decidí escuchar lo que DIOS me estaba diciendo y tome la decisión de perdonarme a mí mismo en primer lugar, perdonar a mi esposa y doblar rodillas y pedirle perdón de corazón a DIOS, recuerdo que  esa noche me arrodille a la par de nuestra cama y con un llanto que no podía contener le dije padre en el nombre de Jesús perdóneme, ayúdeme a perdonarme a mí mismo y regáleme perdón y amor para mi esposa.

Les puedo asegurar que DIOS siempre está esperando ese corazón  humillado y  en mi caso no se hizo esperar.

También les puedo asegurar que vale la pena tomar la decisión de perdonar pero con la ayuda de ese ser DIVINO, que es el único que sabe hacer las cosas de una manera inimaginable e incomprensible para un  pecador como yo.  

 

BRENDA ALTAMIRANO

Mi nombre Brenda María Altamirano Obando, 36 años, casada con Roberto
Reyes, tenemos 3 hijos.

Mi niñez, cuando niña fui abusada, por temor a que no me creyeran debido a la falta de comunicación que existía con mis padres, debido al alcoholismo de mi papa y la violencia hacia mi madre, nunca hable, hasta la edad de 34 años.

Esto me formo un carácter rebelde y vengativo hacia el sexo opuesto, esto me hizo ser muy dura con mis hijos y llegue a renegar por haberlos tenido y en algunas ocasiones se los dije porque vivía odiándome y creyendo que ellos eran un obstáculo en mi vida la
falta de amor y protección de mi papa y la falta de expresión de amor de mi
esposo.

En mi matrimonio hubo comunicación muy poca, a pesar de que no recibí maltrato físico por parte de mi esposo, si recibí maltrato verbal, el se metió a trabajar con un horario de 5 de la mañana a 10 de la noche, según él con el objetivo de darnos todo lo material, pero descuido la parte más importante que era el darnos amor y dedicación, entonces yo decía y me seguí repitiendo que ningún hombre me haría daño y mucho menos decirme lo que tenía que hacer.

Me junte con el que es hoy mi esposo a la edad de 17 años, mi objetivo principal al irme era salir de la casa de mis padres a cualquier costo. en noviembre de 2008 llegamos a un encuentro de parejas del ministerio Unidos por Siempre en el cual creíamos que nuestro principal problema eran las finanzas, al año de haber comenzado a caminar y a leer la palabra y a orar en todo ese tiempo el señor comenzó a darme una palabra importante Gálatas 6:7.

Sentí que la selló en mi corazón, en diciembre de 2009 en el aniversario de Unidos por Siempre, hubo un testimonio que me hizo tomar la decisión de confesarle a mi esposo, que en años anteriores yo había cometido adulterio.

A raíz de esa confesión comenzó el quebrantamiento de mi esposo y el maltrato verbal de manera muy fuerte , lo cual me llevo a mí a poder hacer un pacto con DIOS y decirle que estaba dispuesta a pagar el precio por mi pecado y comencé a orar a ayunar y meterme de lleno a leer la palabra , lo cual al inicio no fue fácil, pero siempre estuve confiada que su palabra es real y que todo el que obedece le va bien, a la fecha estoy
con una buena relación con mi esposo y mis hijos he logrado perdonar de verdad a mi papa y a las personas que me dañaron en mi niñez, porque todo lo bueno que hoy hago se lo debo a DIOS, como humano separada de la mano de él nunca hubiera sido capaz de por lo menos aceptar que no estaba actuando bien.



 

 

 

 

 

 
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